Nunca se había producido un acontecimiento como este. El mundo es un pañuelo en el que llegar de una parte a otra del planeta puede durar menos de un suspiro. Sin embargo, el ser humano sigue sin valorar este hecho, lo que hace años era ciencia ficción. Ahora estamos sumergidos en una crisis sin precedentes. Se nos vendía que los pobres podríamos ser ricos, pero ¿a costa de qué? De endeudarnos hasta la médula. Coches, casas, jardines zen, clases de baile, salones de maquillajes, la joya de la corona y ahora, ¿qué nos queda? El sabor de lo irremediable. Bancos que se han hecho ricos a costa de sus mentiras y un montón de aparato burocrático a su servicio. Jueces que no tosen a sus superiores, los mismos que llenan sus bolsillos y camelan sus oídos con paraísos futuros. ¿Estamos ante el surgimiento de una nueva religión?
La carencia de una buena educación y de una filosofía de vida que no tiene que ser necesariamente la de una religión nos hace tontos, insulsos y lo peor de todo ignorantes. ¿Qué nos pasa? Por favor, ¡¡¡DESPIERTEN!!! La felicidad no está en acumular todo lo acumulable, sino en nuestra capacidad para poder disfrutar y utilizar lo que tenemos en nuestras manos y la vida no es tan larga como para embargarla o dedicársela a alguien porque se cree superior a los demás. Si cada uno se ocupase de sus asuntos, nada de esto hubiera pasado. Les recomiendo este documental que no tiene desperdicio, y da muchas pistas, sencillas y muy importantes para entender en qué momento nos encontramos, y quienes son realmente los que mantienen el mundo pendido en un hilo.