En el tiempo se da y se recibe

•Abril 10, 2008 • 1 comentario

Pasas, caminas, saludas, pero quien inicia siempre la primera conversación o da el primer paso es siempre la misma persona. No hablo del chico o de la chica de turno, es lo primero que hay que dejar claro. Aunque también entra dentro de este macro pensamiento que quiero transmitir pero mi cometido no es limitar sino ampliar los horizontes y resaltar que en todo caso iría más dirigido a la amistad o a saber … pero no quería dejarlo cerrado solo a esa posibilidad a la que tiende la gente.

Entonces, si seguimos con el hilo, la persona que es siempre la que da pie se pregunta: ¿pasa de mi? Y sí es así, no se quiere asumir, no se quiere reconocer o ver el rechazo que la otra persona muestra hacia ti, ¿por qué motivo? Cuando una situación actual es totalmente contraria a la habida, uno comienza a pensar en las causas que dieron paso a esta situación poco creíble, chocante pero que es la que es, y con esta es con la que debes de jugar, no es lo que fue, sino la que es. ¿Por qué no entender, el presente sin dejar de partir del pasado pero no queriendo vivir del mismo? El aferramiento, o que palabra tan grotesca, más como diría yo, tal vez, la rutina, la costumbre, hace que nos hagamos hasta nuestro propio destino de esta forma y por eso pensemos que estamos destinados porque nos prendemos en muchas ocasiones en lo que fue, ya sea en el amor, en la amistad, en nuestro lugar de residencia, que se yo … la cuestión es buscar lazos y explicaciones a situaciones que no tienen más que una explicación, o quizá miles, y ¿creemos que la vamos a encontrar, siempre una que es la adecuada y por ende la correcta? Claro que encontrar, siempre encontramos algo, hay que apoyarse en pensamientos o en algo que tenga forma y materia pero con el tiempo todos estos mismos recursos serán suplantados por otros y los que queden serán los que nos saluden antes, ahora y después.

Ya saben, dar es más difícil que a que nos den, hasta incluso cuando vamos a dar un bofetón, es más fácil recibirlo porque no hay suficiente fuerza de voluntad para darlo a no ser que estemos borrachos o hayamos tomado a saber que demonios. No pretendo potenciar la violencia, pero si tratar de mover el esqueleto y las cuerdas vocales de aquellos que no se dan porque es más fácil recibir.

No somos como la sombra del árbol o como el árbol de la sombra que da y recibe, recibe y da. Si tan parecidos somos a la naturaleza, ¿Qué nos queda de ella? Queda el no ser árbol y por lo tanto el no poder dar sombra a aquellos que parecen ser como nosotros, o al menos, eso nos han dicho.


Tiempos de papel

•Enero 28, 2008 • Dejar un comentario

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El papel es el recurso de algunos para escribir sobre lo que siente en su alma, creo que este es mi caso. Cada uno busca auxilio en un apoyo sólido cuando un dolor recorre su cuerpo hasta llenarle de escalofríos. El papel calma mi tiempo de dolor.

Pero ¿qué es el dolor más que un tiempo de aprendizaje? El sentimiento y el pensamiento, siempre hay que mantenerlos equilibrados sino se produce un desequilibrio en el estado sólido de los que tienen alma. Para unos el alma pesa 21 gramos, para otros ni siquiera existe, sólo puede ser una palabra recogida ya no sólo en un trozo de papel sino en un papel virtual que no puedo tocar pero si teclear. Tal vez el dolor no sea más que teclas que nos hacen comprender como es el peso de nuestro alma. El mío si pesa porque lo siento cuando pienso.

Tiempo límite

•Enero 21, 2008 • Dejar un comentario

 

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El color es rojo, nadie pasa por medio, no hay nadie que la atraviese, hay prisa y uno pasa. Pare señora esta multada. ¿Cómo? ¿Qué pasa?,  no entiende que cuando el semáforo esta en rojo hay que parar. Tiene 25 euros de multa me dice la señora bien alemana ella. Poco tiempo después de recuperar el ritmo pedaleando, un pedal sale despedido y al final mi largo trayecto ha tenido que ser; Bajo la lluvia, con el pedal en la mochila y la bicicleta de la mano.

Mientras paseaba en esta situación he pensado mucho en el pasado y en el futuro. Con el futuro quiero decir que tal vez con la multa y con la pérdida casi de mi pedal se haya evitado un mal mayor. ¿Por qué no pensarlo? Porque uno no esta para ello, sin más.

Hoy mismo otra “casualidad” más. Realizo un trabajo sobre Michael Foucault pero en alemán lo cual es casi categorizado de loco y el propio Foucault lo habría dicho, casi lo puedo asegurar. Pero en este texto hablaba de los dispositivos de seguridad y mira por donde que la seguridad me ha jodido pero bien y me perdonen por la expresión pero no puedo decirlo de otro modo y todavía no ha pasado ni un día sin que me dejarán sin mi dinero para comer al día siguiente.

Ahora bien, se me ocurre lo siguiente; una madre con su bici corre en busca de su hijo porque está en el hospital, ha perdido su trabajo y no tiene dinero. Nadie cruza por la calle, y ella de buen corazón pasa y la para la policía que la tiene más de veinte minutos a la espera de cobrarle en esa caja tonta la multa. Tiene que pagar 25 euros, el único dinero que tiene para comprar a su hijo las medicinas y para comida. El niño cuando la madre llega al hospital ha muerto. Sé que es un ejemplo radical, drástico, pero en ocasiones sólo con los extremos se puede observar como la pretendida seguridad con la que supuestamente contamos no es más que otro mecanismo para mantenernos vigilados y alejados de lo que realmente importa.

Estamos adormilados, nos están adormilando lentamente y no nos damos cuenta. Los dispositivos del terror que el propio Foucault los llama de seguridad están ahí fuera, nos rodean y nadie quiere frenarlos. No miréis a los de arriba porque son ellos los que los implantan. Porque el color amarillo es su favorito pero recuerdo que hay más colores.

El eterno tiempo

•Enero 19, 2008 • 1 comentario

 

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 En primer lugar y antes de continuar en el tiempo con la sombra del tiempo. Pido disculpas en estos momentos a los lectores de este blog por mi ausencia durante un tiempo bastante largo. Las navidades son tiempo de vacaciones a veces tanto para los que escriben como para los que leen en mi caso sólo es siempre para los que escriben, puesto que, sin leer no sabría ni como llegar a mi casa.

Tras este pequeño texto de disculpa, trato de reflejar las insuperables veces en las que nosotros mismos nos esforzamos por mantenernos eternamente vivos y en este caso, me refiero concretamente a mantener vivo el cuerpo, el cual se esfuerza tal vez por permanecer quizás en el mismo estado que nuestro alma. No voy a partir de La Mettrie con su mito del hombre máquina, tampoco voy a caer en el dualismo mente y cuerpo cartesiano sino en la inmortalidad. Que puede ser a nivel espiritual como se puede observar en la película La Fuente “The Fountain” o la inmortalidad a nivel corporal como en “Blade Runner”. La frase que mejor resume esta útima película sería la siguiente: “Lástima que ella no pueda vivir. Pero, ¿quién vive?”.

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Ambas películas tiene poco que ver a simple vista, pero en las dos la pregunta de fondo podría ser, ¿Qué significado tiene la muerte para aquellos que saben que van a morir?, ¿Por qué unos aceptan la muerte y otros ni siquiera quieren hablar de ella? Pero tengamos en cuenta que la frase recogida de la película de Blade Runner cuando se refiere a ella habla de un ser creado a la manera de un robot pero cuando se pregunta: “pero, ¿quién vive?”, esa es la pregunta para la cual en estos tiempos aún no hay respuesta. Seguiremos con este tema.

El tiempo y el espacio de la cámara

•Diciembre 9, 2007 • Dejar un comentario

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Andy Warhol

No importa donde se pone la cámara. Sólo importa recortar un pedazo de la realidad al modo de arrancar un cuadro colgado en una pared.

Los medios, son el intermediario de la realidad. Sin embargo, ¿De qué tipo de realidad? La realidad de unos pocos y que pretende ser el ejemplo de muchos. La realidad de unos particulares que tratan de establecerse como el universal a seguir, al modo del imperativo categórico de Kant, que dice así: “actúa de tal modo que tu obrar, pueda convertirse en norma universal”. Habría que cambiarlo para adaptarlo a la era actual por el siguiente: “actúa de tal modo que tu medio convierta su propia realidad en norma universal”.

Hablar de realidad, de objetividad, de verdad equivale a señalar conceptos similares a los creados por lo griegos tales como verdad, belleza y bondad. Son conceptos creados o unidades mentales  que realmente están muy alejados  de la realidad que podemos conocer y podemos llegar a perfeccionar ya que tales conceptos se pueden considerar dentro de lo que podremos llamar los umbrales de la perfección. Lo importante, es que tienen mucho que ver con los medios de comunicación y sus pretensiones o los objetivos que estos persiguen.

La realidad no es un concepto cerrado, es más que el primer telón que se nos muestra en un teatro. Los medios muestran los escenarios como comedias o mejor dicho más como dramas que tratan de ser hiperrepresentados ya no sólo son representados. 

Cojamos los conceptos. El primero el de objetividad. Miles de ojos para una sola cara, ¿Cuál de aquellas miradas recoge la información de manera objetiva?, tal concepto pertenece a los nombrados como umbrales de la perfección.

El otro concepto, la verdad. ¿Qué es la verdad? (en cuanto a informaciones) o como decía el título de un libro alemán

“¿Welche Wahrheit braucht der Mensch?¿Qué tipo de verdad necesita el hombre? Parece que en esta era de la Información, los conceptos clásicos de verdad, belleza  y bondad deberían ser cambiados por los contemporáneos de mentira, fealdad y maldad. No todo es blanco ni negro sino que hay una gran escala de grises pero el lenguaje vago y llamativo es la manera más fácil para captar la atención de aquellos a los que se les llama espectadores y sólo son realmente números que miden el impacto comercial. Seres humanos como números de impacto. Esa es la pura verdad en estos tiempos, así, lo recogen las cámaras ocultas en un espacio recortado.

La espera es una parte del tiempo

•Diciembre 4, 2007 • Dejar un comentario

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Nietzsche

¿Quién espera? O mejor dicho ¿Qué espera? La espera o incluso la esperanza son los andares de nuestros caminos, como un antiguo refrán que dice: “quien anda hace camino al andar”, es lo mismo, quien espera, espera algo. Sin embargo, nuestros deseos, anhelos e incluso esperanzas requieren muchas veces de un tiempo superior al esperado y cuando ya son, resulta que ya no deberían ser. Recuerdo a mi profesora de historia del Núñez de Arce que siempre resaltaba la siguiente frase: “esperanza esperada” o lo que es lo mismo la Segunda República Española.  Que fue esperada y para qué… para lo siguiente que quien lo recoge decentemente es el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien dice así: “Hacer de la desesperación más profunda la esperanza más invencible”. Recojo la esperanza no como algo destructivo porque supuestamente la denotación de la palabra espera parece que en sí misma lleva  una espera infinita o se torna como un círculo. Pero como dicen aquí las sabias madres en mi caso quiero señalar más de una: Encarna, María y Emiliana  “lo que es para ti, llegará tarde o temprano”. Dicha frase no refleja el conformismo, no tiene el significado tan hostil que puede tener sólo la palabra esperar con esperanza. El ejemplo más claro es el de alguien que va a viajar y espera que alguien lo recoja, ya sea en la estación de metro, en la de avión o en la misma puerta de  casa. El que recoge, el que espera a de dirigirse al lugar para recoger al viajero. Si el que “aguarda” no se acerca al punto de espera, ahí si que no hay nada que esperar. Esperen en el tiempo y en el espacio correcto, eso sí, tal vez quien sabe para eso han tenido que esperar veinte veces al vagón equivocado pero sin perder la esperanza de que todos los caminos o al menos eso se dice, llevan a Roma.

Del intercambio, al cambio del tiempo

•Noviembre 20, 2007 • Dejar un comentario

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Tener claro lo que uno quiere hacer de este tiempo inmediato en el que escribo, no esta nada claro. No pretendo hacer en estos momentos un post dedicado a los pensamientos que pueda tener, no, eso no me lo puedo permitir. Pero iba a escribir sobre el dinero y lo que genera en estos tiempos al haber vivido de cerca un trabajo que me ha hecho reflexionar sobre el mismo y relataros de algún modo la crónica del mejor modo posible, cuando de repente, encuentro tres comentarios en el post de el tiempo del arte que me han hecho volver a reflexionar y plantearme de qué demonios debo escribir.

Debo escribir algo que cambie el tiempo de los lectores, si, creo que debo hacer eso. Escribir para transformar aunque sólo sea mínimamente sus concepciones durante el lapso de tiempo que permanecen leyendo. Este tipo de reflexión se puede acercar al enigmático y circular tema de  la felicidad que tantas definiciones se han buscado y algunas de ellas pueden ser las siguientes: la felicidad como un momento, un instante en el tiempo, u otra más defendida por la antigüedad griega que  fue la acuñada por el filósofo Aristóteles tal y como lo muestra en su libro Ética a Nicómaco, ya que, para el filósofo, sólo se puede saber si uno ha alcanzado la felicidad al final de su vida, en el sentido de haber tenido una vida plena. Pero me pregunto yo ¿Cómo saberlo, si el final de una vida es el comienzo de…? (lo dejo en sus manos). Creo que tanto hablar de Aristóteles van a pensar que es mi filósofo de referencia pero no todo es lo que parece.

Tan sólo se trata  del cambio, del intercambio de ideas que se suceden en el mismo tiempo en el que  escribo  y es  el momento mismo en que otros lo leen. Siempre utilizo el esquema que tanto se usa en periodismo y en otros campos al estudiar los intercambios comunicativos. Así, la base de la comunicación esta protagonizada por tres elementos. ¿Cuáles? En este caso yo que soy el emisor, el mensaje que es lo que están leyendo en estos momentos y el receptor que sois vosotros mismos. Hace un momento mi mensaje se ha visto trastocado por varios comentarios leídos, al igual, aquí esta la analogía con la felicidad de que por un momento se produzca lo que otros denominan “el chispazo de la felicidad”. Bien, sigamos con los elementos comunicativos; los receptores con su mensaje han conseguido que el emisor (yo en este caso) cambie su discurso. De algún modo, espero que este intercambio produzca al menos por unos segundos un cambio en su tiempo. Hablaré sobre el tiempo de reflexión en el próximo post pero con la misma finalidad que el propio nombre lleva, el de hacer reflexionar y esperar que al emisor de dicho blog le cambie también el tiempo y escriba de nuevo algún comentario que me haga cambiar la idea que tendría para escribir en el próximo testo. Gracias a los que lo leen, de este modo sólo es posible que otros escriban.  

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La base del tiempo

•Noviembre 11, 2007 • Dejar un comentario

Nuestras bases son los pies, la base de la mesa son sus patas al igual que la de las sillas. ¿Cuál es, entonces, el sostén o la base del tiempo? Para los antiguos filósofos entre ellos destacar a los pitagóricos, el punto sería la base del tiempo o para el filósofo griego Aristóteles el tiempo funciona como la flecha y el arco. Para la gente de la calle la base del tiempo puede ser algo parecido a la tortuga que nunca es alcanzada por un semental más veloz que esta misma.

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La base del tiempo se ha tratado de medir de todos los modos posibles. Sin embargo, la base del tiempo se encuentra en un exterior tan interior a la vez. El tiempo nos construye y a la vez nosotros reconstruimos el tiempo.

Para poder saber o hallar una de las bases del tiempo es necesario construir el mismo a través de medidas que nos permitan percibir la realidad exterior dentro de la conciencia interior de cada uno. La construcción y la deconstrucción son conceptos que remiten directamente a ideas relacionadas con el tiempo. Ya que solo a través de este y mediante sus bases constructivas y deconstructivas podemos construir la realidad que sólo se percibe a sí misma en el tiempo. Tenemos, así de nuevo la trilogía de la tesis, síntesis y antítesis de la que tanto hablo el filósofo alemán Hegel. Algo así tiene que ver el tiempo con esta trilogía: el desorden como tesis, el orden como síntesis y la confluencia de dichos estados da el tiempo. Sería también resultado de lo que se ha llamado no hay pasado sin presente ni futuro sin presente ni pasado.

Esta dinámica hace del tiempo la medida de todas las cosas independientemente de que se tenga un reloj, artefacto o instrumento que nos haga plantearnos la construcción o reconstrucción del propio tiempo.

El tiempo deja huellas en la vida

•Octubre 21, 2007 • Dejar un comentario

Hace ya un tiempo, el blog  paro de andar como se dice.  En primer lugar pedir disculpas a aquellas personas que lo leen y de algún modo hacer del no tiempo, un tiempo que tiene que ver  con una categoría que se hace presente en el momento en que la utilizamos al igual que el paseante deja ver su camino al andar. Por lo tanto, se puede saber lo que es el tiempo tan sólo aprovechando el mismo, al ponerlo en práctica.  

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Se calcula el tiempo que dormimos, se contabilizan las horas que trabajamos o estudiamos, el tiempo que salimos, el tiempo que aguantamos riendo que no suele ser más de un minuto seguido… Así, a través del tiempo sabemos lo que es aquella palabra que tantas definiciones en todos los campos del saber tiene, la vida. Por lo tanto, La medida de la vida es el tiempo puesto en  cada huella.

De nuevo, el tiempo del viaje

•Septiembre 27, 2007 • 4 comentarios

Hace casi tres meses, me imbuía dentro de una gran aventura con destino Brasil. El punto de partida fue el mismo que el del que partí hace escasamente diez días, mi tierra natal, Valladolid. Ahora, la aventura cambia de dirección pero no de horario y menos mal porque el tiempo del reloj de Brasil marca con el horario Español y  en mi caso alemán unas cinco horas  menos, es decir, en Brasil pueden ser las tres de la tarde y aquí ya las ocho de la noche lo que siempre dificulta la comunicación.

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Mapa de Alemania

El viaje pertenece al lapso de tiempo que nos permite adentrarnos en lo más profundo de nosotros mismos, de nuestras emociones, ilusiones y de nuestros propios aprendizajes. El tiempo con las personas y la proyección en nosotros de sus actos se va viendo solo a través del tiempo y de distintos espacios. Podemos creer que nos conocemos a nosotros mismos pero cuando salimos de un hábitat para habitar otro distinto al nuestro y con esto me refiero a otras culturas, sabemos un poco más de nosotros mismos. Cuando regresamos a nuestra “casa” descubrimos otra serie de conductas en nosotros que antes habían pasado desapercibidas. Todo esto se puede trasladar al otro, al que se le llama el extranjero. El otro que puede ser nuestro amigo, nuestro novio, el candidato a pruebas de fuerza o lo que sea. Este otro puede ayudarnos también a comprendernos mejor y a sentir que cada acercamiento con cada persona aunque solo sea en un mismo tiempo y en un mismo espacio puede formar parte del viaje más extraordinario porque el viaje no consiste sólo en mirar al exterior sino lo que nos hace ser con los otros exteriormente lo que somos realmente nosotros en nuestro interior.  Sólo en el contacto con el otro nos proyectamos como somos realmente. Les invito  a viajar y a descubrirse a si mismos.