Tiempo de dones


Tierra y cielo pueden estar unidos en un mismo tiempo y en un mismo espacio, ya que todo aquello que parezca a nuestros ojos lejano, puede estar tan próximo como la propia mano de Dios. Aquí en la tierra, no muy lejos de ninguna parte, se encuentran unas manos que por su silueta aparentemente anodina, no recogen ningún tipo de misterio. Sin embargo, Emiliana de Santos Torrego posee un “Don” en sus manos. Este “Don Divino” es la causa de las curaciones que ella hace, y muchas de ellas pueden considerarse “milagros”.

Emiliana nació en un pueblo cercano a Segovia, Carbonero el Mayor, trabaja como vidente y curandera desde hace 17 años y no se anuncia en ningún medio de comunicación porque según Emiliana, las personas que necesiten de su ayuda llegarán a ella “por mediación de Dios”. Emiliana se dice capaz de curar depresiones, depresiones muy graves, sida, cáncer y leucemia si éstas se encuentran en fase de entrada.

Emiliana quiere dejar muy claro que la labor de los médicos y de la medicina es importantísima y necesaria, según sus propias palabras “que no se lleve nadie a engaño que lo mío es otra cosa”.


De esta forma, la vida de las personas que han pasado por las manos de Emiliana de Santos Torrego tienen un antes y un después. Una experiencia muy dura marcada por el antes y el después es el de Fátima, una joven de 19 años de Galapagar (Madrid).

Las manos y los pies llenos de ampollas, de pus, esto la causaba fiebre, delirios, la vida se la agotaba poco a poco al ver que no se podía hacer nada. Fátima trabajó como peluquera y los médicos la hicieron todo tipo de pruebas para detectar cual era el origen de su problema y los resultados dieron que era alérgica al níquel y a los perfumes. Para acabar con las “heridas” que ella tenía decidieron medicarla con cortisona, que según las palabras de Fátima “es un mata bichos” y de esta forma se curaría, sin embargo, lo que ocurría siempre es que las heridas desaparecían durante tres o cuatro días completamente, después, los brotes aparecían con más fuerza y los dolores de cabeza y de huesos eran insoportables. A pesar de los efectos secundarios de la cortisona, los médicos, no cambiaron la medicación. Fátima renunció a este tratamiento porque según sus propias palabras, “los médicos casi me matan de la mierda que me han metido”.

Además, unas segundas pruebas para saber la raíz del problema, dieron que al níquel sí que tenía alergia pero a los perfumes ya no estaba tan claro. De este forma, los médicos explicaron a Fátima que las ampollas serían del contacto y del estrés. Sin embargo, Fátima y su familia siguieron luchando por encontrar a alguien que pudiera curarla.


Antes de llegar a las manos de Emiliana, Fátima estuvo en un médico naturista que trabajaba en el Escorial (Madrid). Según afirma Fátima, este hombre no la ayudó a curar sus heridas pero la ayudo psicológicamente que es un paso muy importante para poder seguir adelante.

Si seguimos adelante, nos encontramos ya con la persona que curó a Fátima, Emiliana de Santos Torrego, conocida por Fátima por mediación de su cuñada. En el Centro Comercial Los Altos de Madrid, Las Rozas, Emiliana consiguió curar a Fátima, que con tan sólo 19 años, ha estado periodos de hasta tres meses de la cama a la tele y de la tele a la cama, sin poder andar por los brotes de heridas que la salieron en las plantas de los pies y sin poder comer por medios propios por las heridas en las manos.

El método empleado por Emiliana para curar a Fátima fue el de detectar el problema a través de su videncia y después aplicarle el tratamiento adecuado. Emiliana cerraba el ciclo de energía con tres sesiones, sin embargo, la gravedad del problema de Fátima la llevó a darla energía tres veces por semana, además de una crema especial para que las heridas se curaran de forma definitiva. Sobre el mes de mayo, Fátima había mejorado más que en los dos años anteriores con otro tipo de tratamientos. En la actualidad, Fátima anda y come por sí sola aunque como ella dice, “no aguanto aún ocho horas de pie”. Para Fátima su vida ha dado un giro de 180 grados al conocer a Emiliana. Sus heridas están prácticamente bien y por ello, la sonrisa y las ganas de vivir han vuelto a ella.

 

 

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Categorías: Tiempo | 1 comentario

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Un pensamiento en “Tiempo de dones

  1. emiliana de santos

    io tambien me llamo emiliana de santoooss! pero tengo 14 añoss :p

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