En el tiempo de la vitamina B ¿puede ser de otra manera?


¿Quiere un café? No, no, yo se lo traigo, usted esté bien tranquilo y ¿Un vaso con agua para después del café? en el fondo el reo pensaba en el agua para echarle algún tipo de veneno pero aún debía llevarle a su terreno, después, a saber… 
Se pensarán que tipo de comienzo es este si el de un cuento, una novela, un chiste, una parodia.

Pues no, no lo sé, ni me importa. Lo que sea, será, si le pongo un nombre dejan de pensar en un nombre mejor. Lo que importa es el contenido y no el continente, aunque no estaría mal conocer los contenidos que nos brindan los cinco continentes, y aunque hay algunos que piensan que no hay nada más lejos que su último pelo del cogote.
Pensarán en qué me ha llevado a escribir algo que en apariencia no tiene nombre, pues lo mismo que les lleva a ustedes en estos momentos a querer buscarle un nombre a esto indecible… siempre tenemos que buscar un algo para todo, el halo de misterio nos espanta, nos aturde y ¿cuál es la solución? Piénsenla porque la saben. Que si la saben ¡Cómo nos gusta que nos alaben! ¡Nos laven los zapatos! ¡Nos digan lo guapos que estamos! y saben para qué, para darse la vuelta y decir al de al lado, ese tipo es un cretino. Es así, al menos lo dirán de quien escribe estas palabras porque resulta incómodo escucharlas, leerlas, tápense los oídos, lo que van a escuchar no es plato de gusto para casi ninguno. 
¿Qué les gusta a las gentes de esta sociedad? Que su existencia sea la que genere la nuestra, no que nosotros mismos nos la lleguemos a plantear.

Que pensemos como ellos, como aquellos que tienen el mando, que les demos un pedazo de nosotros, de nuestro ser, palabra tan debatida en las clases de filosofía para llegar finalmente a decir que el hombre, es hombre para la muerte ¡Das Leben zum Toten! No porque nos agarremos a las faldas de alguien vamos a dejar de morir, no, no, no se equivoquen, contra natura no se puede ir, pero contra nuestros principios, si. Y ¿Cómo es esto? Investigación+innovación ¿Cómo? Si les falta decir a los profesores subidos a la palestra que no pienses. La relación espiral se da en toda jerarquía, no quieras nunca superar a tu maestro, ni llegar a su altura porque él siempre será más que tu y el problema es la creencia en tu inferioridad pero ojo, avasalla al de al lado, sé competente. Ésto, el concepto de competencia (al menos en la Ilustración con el concepto de progreso parecían más ingeniosos) la competencia es lo que nos ha enseñado a mirar al otro como a aquel sobre el que debemos poner nuestros peores deseos. ¿Por qué? Dejo que lo mediten. Todo esto no era más que la puesta en escena de unas cuantas dudas metódicas que azotaban en mi cabeza y que por supuesto pensé que ponerlas en común sería lo más útil porque ideas que vayan contra la norma establecida “haberlas, haylas” pero ¿Dónde? Allí, a tu lado, dentro de ti.

Todo esto para decir no lleven café al jefe para agradarle, no toquen las pelotas más de lo debido, no tiren los escritos del otro porque sean mejores que los suyos para que el profesor piense que usted es el listo, no maltraten su cuerpo y su mente, conviértanse en todos unos hombres y mujeres para ser políticamente correctos y dejen los enchufes bien apagados porque sólo de ésta manera nos podremos entender. ¿Entienden? Vitamin B es el que lleva el café y es el actual secretario del Gobierno, no voy a decir de qué Gobierno se trata, tal vez, de su gobierno interior.


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Categorías: Tiempo | 1 comentario

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Un pensamiento en “En el tiempo de la vitamina B ¿puede ser de otra manera?

  1. Desgraciadamente, en este país nunca se acabarán los enchufes, querida. Porque los que han sido enchufados, enchufan a otros y así sucesivamente. Es un tiempo cíclico el nuestro. En realidad, es algo muy antiguo: la fides y devotio ibérica, y después la sociedad feudal, y ahora pues se hace de forma más sutil, pero nunca se acabará porque la gente vive de ello. En vez de valerse por sí mismos, se dedican a avasallar al de al lado y a regalarle los oídos al superior, mendigando un puesto que ni siquiera se merecen. Aquí se lleva la “dedocracia”, no la “meritocracia”, y claro, así nos va. Bienvenida a España…

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